Un estudio innovador, realizado en el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), ha logrado avances significativos en la comprensión y gestión de las microalgas tóxicas que afectan las costas gallegas. Esta investigación, plasmada en una tesis doctoral, ha perfeccionado las técnicas de cultivo en laboratorio de especies clave como Dinophysis acuminata y Dinophysis acuta. Estas microalgas son responsables de los episodios de toxicidad diarreica que frecuentemente obligan al cierre de las zonas de extracción de mariscos en Galicia, generando importantes pérdidas económicas y ambientales. La capacidad de cultivar estas algas de manera más estable y controlada en un entorno de laboratorio es crucial para investigar a fondo su fisiología, el ciclo de producción de toxinas y su respuesta a las variaciones ambientales.
La autora de la tesis, Pilar Rial, del Centro Oceanográfico de Vigo, ha detallado que el trabajo no solo se centró en las algas tóxicas, sino también en su presa, el ciliado Mesodinium rubrum, un factor importante en su ciclo de vida. Los experimentos llevados a cabo revelaron que las distintas especies de Dinophysis poseen tolerancias y preferencias óptimas diferentes respecto a la temperatura y la salinidad del agua. Estas variaciones son fundamentales para entender su distribución natural en las rías gallegas y para prever la aparición de floraciones algales nocivas. Al comprender mejor cómo estos factores ambientales influyen en su proliferación, los investigadores pueden desarrollar modelos predictivos más precisos, lo que permitirá a las autoridades tomar medidas preventivas y reducir el impacto sobre los ecosistemas marinos y la industria marisquera.
El estudio ha profundizado en diversos aspectos biológicos de estas microalgas, desde su comportamiento en laboratorio hasta los factores ambientales que dictan su desarrollo en el medio natural. La optimización de las técnicas de cultivo de Dinophysis acuminata y D. acuta, las especies tóxicas más relevantes en la costa gallega, junto con la de su presa, el ciliado Mesodinium rubrum, representa un avance metodológico significativo. Este progreso facilita un análisis más exhaustivo de su fisiología y de los mecanismos que desencadenan la producción de toxinas, así como los elementos que favorecen la aparición de floraciones perjudiciales. La información obtenida es vital para la creación de herramientas de gestión que minimicen el riesgo de contaminación de los moluscos y los consiguientes cierres pesqueros.
Los ensayos de laboratorio también simularon cambios abruptos de temperatura y salinidad, replicando las condiciones que se dan en las rías gallegas. Los resultados confirmaron que cada especie de Dinophysis reacciona de manera única a estas variaciones, lo que explica sus patrones de distribución y proliferación en la naturaleza. Este conocimiento es un pilar fundamental para mejorar la capacidad de predicción de las floraciones tóxicas y sus efectos adversos sobre los ecosistemas marinos y los recursos comerciales. En última instancia, la investigación contribuye a desarrollar estrategias más eficaces para mitigar el impacto de estos fenómenos, asegurando la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la actividad marisquera en Galicia.
La vigilancia del marisco es una tarea constante, y la normativa europea establece límites estrictos para toxinas como el ácido ocadaico y las dinofisistoxinas, fijando un máximo de 160 microgramos por kilogramo. El INTECMAR aplica este umbral en su programa de control de biotoxinas. Un conocimiento más profundo de estas microalgas tóxicas permitirá anticipar mejor los episodios de toxicidad, complementando los análisis de moluscos que garantizan la seguridad sanitaria para su comercialización. Estos avances científicos son cruciales para proteger tanto la salud pública como la economía local dependiente de los recursos marinos.
