Ecologistas en Acción ha expresado su preocupación por la situación de los más de 2.700 kilómetros de vías pecuarias en Aragón, que forman parte integral de la red nacional. A pesar de la reciente aprobación de un real decreto el 27 de octubre que reconoce la importancia de estos caminos, la organización ecologista enfatiza que el reconocimiento normativo debe ir acompañado de acciones concretas sobre el terreno. Denuncian que más de 300 municipios aragoneses aún no han clasificado sus vías pecuarias, lo que representa una "pasividad exagerada" por parte del ejecutivo autonómico. Esta falta de acción impide la protección efectiva de la trashumancia, la biodiversidad y la conectividad ecológica de los espacios rurales.
Ecologistas en Acción exige protección urgente para las vías pecuarias de Aragón
La organización Ecologistas en Acción ha solicitado de manera enérgica al Gobierno de Aragón la implementación de medidas decisivas para asegurar la protección de los más de 2.700 kilómetros de vías pecuarias en la comunidad, las cuales están integradas en la Red Nacional de Vías Pecuarias. Esta petición surge tras la aprobación, el pasado 27 de octubre, del real decreto que reglamenta dicha red, identificando más de 11.000 kilómetros a nivel nacional, de los cuales 13 trazados y cuatro pasos transfronterizos se encuentran en Aragón.
A pesar de la satisfacción inicial por la promulgación de la nueva normativa, los ambientalistas critican la inacción del gobierno autonómico. Señalan que un número considerable de municipios aragoneses, superando los 300, aún no han llevado a cabo el proceso de clasificación de sus vías pecuarias. Esta omisión es crucial, ya que la clasificación es el paso fundamental para su protección legal. De hecho, aproximadamente el 10% de los trazados aragoneses incluidos en la red nacional carecen de esta clasificación básica.
Ecologistas en Acción considera que esta situación pone de manifiesto deficiencias significativas en la gestión de los 12.000 kilómetros de cabañeras reconocidos en Aragón, que abarcan unas 50.000 hectáreas. Por ello, instan al Departamento de Medio Ambiente y Turismo a acelerar la clasificación, el deslinde, el amojonamiento y la señalización de todos los tramos de la red estatal. Además, demandan un incremento en la vigilancia para prevenir ocupaciones ilegales y cortes de acceso. La organización también propone al Gobierno aragonés que sugiera al Ejecutivo central la incorporación de nuevas vías pecuarias que conecten con la red nacional y recuerda que, veinte años después de su establecimiento, Aragón no ha designado ningún tramo bajo la categoría de Vías Pecuarias de Especial Interés. Finalmente, subrayan la necesidad de establecer un servicio específico de vías pecuarias dentro de la administración autonómica, dotado de personal y recursos adecuados, para garantizar el cumplimiento efectivo de sus responsabilidades.
Desde la perspectiva de un observador comprometido con la naturaleza, es imperativo reconocer que las vías pecuarias no son meros senderos, sino arterias vitales para la biodiversidad y la tradición de la trashumancia. Su descuido y la falta de una gestión adecuada en Aragón representan una pérdida irrecuperable para el patrimonio natural y cultural. La reciente aprobación del real decreto debería ser el catalizador para una acción decidida, no una excusa para la complacencia. Es hora de que las palabras se traduzcan en hechos y que estos corredores ecológicos, esenciales para la conectividad y la vida rural, reciban la protección que merecen y que la legislación les confiere. La inercia actual es una amenaza directa para la riqueza ecológica y la herencia de la región.
