Organizaciones de conservación marina, como Oceana, han expresado su preocupación ante el bloqueo, atribuido a España e Italia, de una medida crucial para la protección de las profundidades marinas. La propuesta, originada en Turquía, buscaba expandir el veto a la pesca de arrastre de fondo, una técnica dañina para la biodiversidad, en el mar Mediterráneo.
Detalles de la Noticia: El Bloqueo a la Protección Marina
La controversia surgió durante la reunión de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM), celebrada en Roma del 26 al 30 de octubre de 2026. Turquía presentó una propuesta para extender la prohibición de la pesca de arrastre de fondo, actualmente aplicada más allá de los 1.000 metros de profundidad, a la franja comprendida entre los 800 y 1.000 metros. Esta iniciativa, que incluía una implementación gradual de dos años, recibió el respaldo de países como Egipto, Líbano, Montenegro y Marruecos.
Sin embargo, según Oceana, MedReAct y la Fundación para la Conservación del Mediterráneo, la Unión Europea, influenciada por España e Italia, impidió la aprobación de esta medida. Las organizaciones conservacionistas lamentan esta decisión, considerándola una oportunidad perdida para salvaguardar los valiosos ecosistemas de aguas profundas del Mediterráneo, que actúan como refugios para la biodiversidad y amortiguadores contra el calentamiento del mar.
Los defensores de la prohibición argumentan que los estudios piloto de la CGPM han demostrado que la ampliación del veto tendría un impacto socioeconómico mínimo en el sector pesquero. A pesar de esto, España e Italia se negaron a considerar la aplicación gradual propuesta, sin ofrecer justificaciones claras.
Vera Coelho, directora ejecutiva y vicepresidenta de Oceana en Europa, calificó la situación de "inaceptable", señalando que los intereses de unos pocos arrastreros industriales no deberían prevalecer sobre la protección de las profundidades marinas. Subrayó la importancia del principio de precaución ante las intensas olas de calor que afectan a la región y el papel vital de los ecosistemas de aguas profundas en la resiliencia climática.
Ante este revés, Turquía ha anunciado su intención de volver a presentar la propuesta en 2027, durante la próxima reunión anual de la CGPM, que se celebrará en Ankara. Organizaciones como MedReAct y la Fundación para la Conservación del Mediterráneo han felicitado a Turquía por su liderazgo y han instado a otros países mediterráneos y a la UE a apoyar la medida.
Es relevante recordar que ya existe un precedente europeo: el Reglamento (UE) 2016/2336 prohíbe la pesca de arrastre de fondo por debajo de los 800 metros en el Atlántico nororiental, lo que proporciona una base sólida para extender esta protección al Mediterráneo, un mar que se calienta a un ritmo alarmante.
Desde la perspectiva de la conservación marina, este episodio resalta la tensión constante entre los intereses económicos a corto plazo y la necesidad urgente de proteger la biodiversidad y los ecosistemas frente a los desafíos del cambio climático. Es crucial que los líderes europeos reconsideren su postura y demuestren un compromiso real con la sostenibilidad y la salud de nuestros océanos.
