En un momento crítico para la salud del planeta, España ha alzado su voz en la 17ª Conferencia de las Partes (COP17) en Ereván, Armenia, para exigir una acción global unificada y más rápida frente a la creciente crisis de pérdida de biodiversidad. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, subrayó que la magnitud de este desafío ambiental trasciende las fronteras nacionales, haciendo imperativa la colaboración multilateral y la integración de estrategias de conservación en todos los niveles de la sociedad. La nación ibérica, con su compromiso demostrado en la protección de sus propios ecosistemas, insiste en que la solución no se limita a la expansión de áreas protegidas, sino a un cambio sistémico que incorpore la sostenibilidad en el núcleo de las políticas públicas y las decisiones económicas.
La postura española destaca que, si bien la protección territorial es un paso fundamental, se requiere una visión más amplia y ambiciosa. Morán enfatizó la necesidad de que la comunidad internacional avance con mayor celeridad en la implementación del Marco de Kunming-Montreal, promoviendo una financiación robusta, la restauración de ecosistemas degradados y la participación activa de todos los sectores, desde gobiernos hasta empresas y la sociedad civil. Este enfoque integral busca transformar la manera en que se valora y se gestionan los recursos naturales, reconociendo que la supervivencia de la biodiversidad es inseparable del bienestar humano y la estabilidad global.
España lidera la conservación y promueve la acción global
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha emitido un llamamiento contundente en la COP17, instando a una respuesta global más vigorosa y acelerada para frenar la alarmante pérdida de biodiversidad. Su mensaje subraya la insuficiencia de las medidas actuales y la necesidad imperiosa de una cooperación internacional sin precedentes, argumentando que la crisis ecológica no puede ser abordada por naciones individuales. Morán enfatizó la urgencia de integrar la protección ambiental en las políticas gubernamentales y en las operaciones corporativas, trascendiendo la mera designación de áreas protegidas. Esta visión busca una transformación profunda en cómo la sociedad interactúa con el entorno natural, reconociendo la interconexión entre la salud de los ecosistemas y el desarrollo sostenible.
España, mostrando su propio compromiso, ha destacado los significativos avances logrados en la protección de su territorio, superando el 30% de su superficie terrestre y el 22% de sus aguas marinas bajo algún régimen de conservación. Además, ha invertido más de 1.400 millones de euros en iniciativas de conservación y restauración ecológica. Morán defendió la creación de sinergias entre los esfuerzos para proteger la naturaleza, combatir el cambio climático y detener la desertificación, subrayando la interdependencia de estos desafíos. La conferencia en Ereván, crucial para evaluar el progreso del Marco de Kunming-Montreal, es vista por España como una oportunidad para catalizar una acción más rápida y coordinada, reforzando la financiación, la restauración de ecosistemas y la participación multisectorial como pilares fundamentales para alcanzar las metas de biodiversidad para 2030.
Innovación y multilateralismo: la estrategia española para la biodiversidad
España aboga por una estrategia integral que va más allá de la protección territorial, integrando la biodiversidad en todas las políticas públicas y actividades económicas. Hugo Morán resaltó que, aunque el país ha superado sus objetivos de protección de superficie terrestre y marina, la verdadera solución radica en un enfoque transversal. Esto incluye el desarrollo de instrumentos como la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde, planes estratégicos para humedales y un plan nacional de restauración de la naturaleza. La nación ha canalizado importantes recursos económicos, con más de 1.400 millones de euros dedicados a la conservación, y ha duplicado sus aportaciones anuales a la biodiversidad en el marco de la cooperación para el desarrollo, además de contribuir significativamente a fondos internacionales como el Fondo para el Marco Mundial de Biodiversidad y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
La defensa del multilateralismo es un pilar central en la postura española. Morán subrayó que la crisis de biodiversidad es un reto global que requiere soluciones colectivas, enfatizando que ningún país puede enfrentarlo aislado. La interconexión entre los convenios ambientales surgidos de la Cumbre de Río de 1992 (biodiversidad, cambio climático y desertificación) es fundamental para abordar estos desafíos de manera coherente y efectiva. España reafirma su compromiso con la cooperación internacional y la necesidad de involucrar a todos los sectores de la sociedad para avanzar hacia un futuro más sostenible. La COP17 representa una plataforma crucial para evaluar los avances y acelerar la implementación de las 23 metas del Marco de Kunming-Montreal, con el objetivo de detener y revertir la pérdida de naturaleza antes de 2030, promoviendo una acción decidida y coordinada a escala global.
