Un innovador proyecto de reciclaje químico está redefiniendo la gestión de residuos al integrar la transformación de aluminio usado y plástico PET en un solo proceso. Este enfoque utiliza una "catálisis doble redox in situ" para generar nuevas materias primas, reduciendo significativamente los desechos y el impacto ambiental. La propuesta no solo busca convertir el aluminio en una "bauxita verde" sino también valorizar el PET, con el fin de impulsar la economía circular y ofrecer soluciones sostenibles a la industria.
Este sistema de reciclaje se basa en una serie de reacciones que permiten la co-recuperación de cobre en polvo y la generación de "bauxita verde", un sustituto sostenible del mineral extraído. La metodología se ha desarrollado tanto a nivel teórico como experimental, con la meta de minimizar los residuos líquidos y sólidos, disminuir el consumo de recursos naturales y producir elementos de alto valor para aplicaciones industriales y tecnológicas. En la fabricación tradicional de aluminio, el proceso de Bayer para obtener alúmina a partir de bauxita es conocido por su impacto ambiental, incluyendo la deforestación y el alto consumo energético. La "bauxita verde" representa una alternativa crucial para mitigar estos efectos.
Lo que distingue a esta iniciativa es su capacidad de procesar simultáneamente aluminio, polvo de cobre, molibdenita y PET, transformando recursos no renovables en renovables. Este proceso no solo se alinea con los principios de la economía circular y la valorización de residuos, sino que también genera productos con un gran potencial industrial, a la vez que reduce la deforestación, la huella de carbono y los costos operacionales. La empresa Blisteral está a la vanguardia de este desarrollo, proponiendo un método que cumple con los desafíos actuales del reciclaje químico, según la normativa europea.
Entre las múltiples aplicaciones de esta tecnología se encuentran el reciclaje del 100% de los recubrimientos de tapas de botellas de vino y champán, la recuperación de todos los componentes de latas de bebidas (hojalata, aluminio, polímero y pintura), y la separación de elementos en cápsulas de café (PVC, café, aluminio). También permite reciclar bandejas de aluminio para alimentos, membranas de sellado en envases, aerosoles de desodorantes y papel de aluminio, que actualmente no se recicla debido a la presencia de restos orgánicos. Además, el proceso es eficaz en el reciclaje de envases de la industria farmacéutica y los envases Tetra Pak, separando sus componentes como cartón, plástico y aluminio para su reutilización.
La robustez de este sistema radica en su selectividad, permitiendo la recuperación de todas las formas de aluminio, tanto industriales como domésticas. Además, convierte residuos peligrosos en no peligrosos, reduce en un 90% los costos de recuperación de cobre en la industria del molibdeno y transforma un recurso no renovable en renovable. Esto contribuye a una significativa reducción de la deforestación y la huella de carbono, así como a la disminución del consumo energético y la generación de gases de efecto invernadero. La obtención de productos con mayor valor añadido, como el cobre en polvo, que es tres o cuatro veces más rentable que el cemento de cobre, y la posibilidad de reutilizar los residuos generados en nuevos ciclos circulares, son pilares de este avance. El desarrollo de esta "química verde" cambia el paradigma de la recuperación de materiales y fomenta la protección de la biodiversidad.
La recuperación del aluminio es vital para la sostenibilidad, dada la alta demanda energética de su producción primaria. Los métodos convencionales de reciclaje ya logran un ahorro de energía del 95%. Este nuevo proyecto de reciclaje químico, al integrar diversas transformaciones en un solo proceso, promete no solo mantener sino incluso superar estos niveles de eficiencia, ofreciendo una solución integral para la gestión de residuos metálicos y plásticos con un impacto ambiental reducido.
