Cultivando un Futuro sin Plástico: La Solución a los Microplásticos Agrícolas
La Problemática de los Recubrimientos Plásticos en el Abono Agrícola
Anualmente, el uso de fertilizantes recubiertos introduce aproximadamente 22.500 toneladas de microplásticos en los suelos del Espacio Económico Europeo. Esta alarmante cifra proviene de un estudio realizado por el consorcio GREEN, una iniciativa paneuropea recién inaugurada. El proyecto agrupa a doce socios de diez naciones distintas, incluyendo a AIMPLAS, un centro tecnológico valenciano especializado en plásticos, con el objetivo primordial de sustituir los envoltorios plásticos actuales por otros de origen vegetal. La Universidad de Birmingham lidera esta investigación, que cuenta con una financiación superior a los 3 millones de euros de la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU). La esencia de su propuesta radica en permitir que los nutrientes se liberen gradualmente, pero con una cubierta diseñada para desintegrarse completamente en el suelo y el agua.
La Sustancia Plástica Oculta en los Agroquímicos
En el panorama agrícola europeo, los fertilizantes de liberación controlada son habituales. Estos se presentan como gránulos dotados de una delgada capa que dosifica la liberación de nitrógeno o fósforo a lo largo de semanas, optimizando así la absorción por parte de las plantas y minimizando las pérdidas por lixiviación, un problema bien conocido por quienes cultivan. No obstante, la principal debilidad de estos sistemas, según los propios investigadores, reside en dicha capa. Frecuentemente compuesta por polímeros no biodegradables, esta se acumula en los terrenos, exacerbando la contaminación por plásticos en la agricultura. Además, el proyecto señala que la liberación de nutrientes mediante estos sistemas es a menudo irregular. La presión sobre la producción alimentaria global se intensificará, con estimaciones que pronostican una duplicación de la demanda para el año 2060, según lo publicado en la web del proyecto por la CBE JU.
El Rol de AIMPLAS en la Creación de Soluciones Biodegradables
Desde su centro en Paterna, Valencia, AIMPLAS se encargará del desarrollo de nuevos sistemas. Estos incluirán microcápsulas y polielectrolitos, cuya fabricación empleará diversas técnicas, como la mecanoquímica, que induce reacciones mediante el molido o la compresión de materiales. El centro de investigación plástica ya posee experiencia en este ámbito, habiendo explorado previamente métodos para acelerar la biodegradación de bioplásticos compostables, un conocimiento que resulta crucial para el desafío actual. Otros colaboradores españoles en el consorcio son Timac Agro España, con sede en Orcoyen (Navarra), y la cooperativa A N S.Coop., de Tajonar (Navarra). El equipo se complementa con instituciones como el Politécnico de Milán y la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, entre otros destacados participantes.
Diversidad de Prototypes y Adaptación Climática
Según la información del proyecto disponible en CORDIS, el consorcio tiene previsto desarrollar veinte sistemas distintos, que abarcarán desde recubrimientos y armazones porosos hasta microcápsulas y complejos moleculares. A partir de estos, se crearán diez combinaciones únicas: cinco destinadas a climas húmedos y cinco para entornos secos. El resultado final serán seis productos distintos, que se someterán a pruebas rigurosas en laboratorios, invernaderos y campos agrícolas, incluyendo terrenos dedicados a la agricultura ecológica. Las materias primas utilizadas serán subproductos derivados de la actividad forestal, agroalimentaria y de origen animal, y la liberación de nutrientes se ajustará a las demandas específicas de cada cultivo y las condiciones ambientales. Finalmente, el consorcio aspira a lanzar cuatro fertilizantes a gran escala, cada uno con una capacidad de producción de 20.000 a 25.000 toneladas anuales. Estas innovadoras técnicas también se aplicarán en semillas recubiertas y productos fitosanitarios.
La Participación del Agricultor como Clave del Éxito
Para que una nueva solución de abono sea exitosa, su adopción por parte de los agricultores es fundamental. Por esta razón, el proyecto GREEN involucrará a más de un centenar de agricultores, cooperativas y agrónomos. Su participación será crucial en el diseño de los productos, la realización de pruebas en sus terrenos y la formación. Se espera que, si el proyecto tiene éxito, se establezcan tres nuevas cadenas de valor regionales en Europa. Zhenyu Zhang, director de investigación en Birmingham, destaca la complejidad de garantizar un suministro prolongado, seguro y sostenible de nutrientes a los cultivos. El equipo se reunió por primera vez el 14 de octubre de 2026 en la Universidad de Birmingham, como se informó en su comunicado de prensa. El factor económico también es esencial para los agricultores, y el consorcio se ha propuesto que los nuevos sistemas no superen un aumento del 20% en el coste respecto a los fertilizantes tradicionales. En España, existen iniciativas similares, como los fertilizantes inteligentes con nanotecnología desarrollados por el CTC.
Ambiciosas Metas de Degradación y Eficiencia Ambiental
El proyecto ha establecido objetivos claros y exigentes para sus nuevos materiales: una degradación del 90% en el suelo en un plazo de 48 meses y una degradación superior al 40% en el agua en un año, sin dejar rastros detectables de microplásticos. Adicionalmente, el consorcio busca disminuir en un 30% la lixiviación de nutrientes hacia ríos y acuíferos, mejorar la eficiencia de aprovechamiento de los nutrientes en un 20% y aumentar las cosechas en un 10%. Otro objetivo importante es reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la fertilización. Es importante recordar que estos son objetivos a alcanzar y no resultados garantizados. El proyecto comenzó el 1 de octubre de 2026 y está programado para finalizar el 30 de septiembre de 2030, por lo que la verdadera efectividad de estas soluciones se evaluará una vez concluidas las pruebas de campo. La información oficial del proyecto ha sido publicada en el blog de AIMPLAS.
