El Parque Natural del Cadí-Moixeró ha sido el escenario de un estudio de doce años que revela la asombrosa estabilidad de la población de Myosotis minutiflora, una diminuta planta de apenas 7.5 centímetros. Esta hierba anual, única en todo el Pirineo, fue objeto de un reciente recuento que arrojó 310 ejemplares, una cifra que, aunque fluctuante, confirma su resiliencia en un ecosistema frágil. Los esfuerzos de monitoreo son cruciales para entender cómo esta especie logra sobrevivir en un hábitat tan restringido y ante las crecientes presiones ambientales.
Desde su descubrimiento en 2014, el parque ha llevado a cabo tres censos. El primer conteo registró 131 individuos, aumentando a 425 en 2021, antes de descender a los 310 actuales. Los especialistas del parque interpretan estas variaciones como normales para las plantas anuales, cuya población depende en gran medida de las condiciones estacionales. A pesar de la disminución reciente, la población se mantiene por encima del umbral de 250 individuos reproductores, lo que la sitúa fuera de la categoría de 'En Peligro Crítico', al menos por ahora.
La Myosotis minutiflora, también conocida como 'nomeolvides en miniatura', se caracteriza por sus pequeños tallos cubiertos de pelos y sus diminutas flores de un delicado azul pálido. Estas flores se agrupan en la parte superior de los tallos y, al madurar, producen pequeños frutos. Su hábitat se limita a suelos pedregosos y calizos, principalmente al pie de acantilados o en cavidades rocosas, conocidas como 'balmas'. La particularidad de su distribución geográfica, más común en sierras del sur, confiere a la población pirenaica un extraordinario valor biogeográfico.
La estrechez de su hábitat es uno de los factores que más preocupan a los científicos. La totalidad de esta población pirenaica se concentra en un área minúscula, abarcando tan solo unos 4 metros cuadrados. Esta reducida extensión hace que la especie sea extremadamente vulnerable a cualquier alteración ambiental, lo que subraya la importancia de su protección. A pesar de las extensas búsquedas en zonas cercanas con hábitats similares, no se han encontrado otras colonias, lo que reafirma la singularidad y fragilidad de esta población.
Actualmente, la Myosotis minutiflora está catalogada como especie 'En peligro de extinción' en Cataluña. Utilizando los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), su situación se clasifica como 'En peligro crítico'. Esta designación refleja la gravedad de su estado de conservación y la necesidad urgente de medidas de protección. El contexto de alta montaña, con el avance del cambio climático, añade una capa adicional de complejidad, ya que el aumento de las temperaturas empuja a muchas especies hacia altitudes más elevadas, amenazando su supervivencia.
El seguimiento de esta especie forma parte del Plan de seguimiento de especies de flora amenazada y de interés del Cadí-Moixeró, que abarca 50 taxones de especial interés y monitorea 13 de ellos de forma periódica. Estos programas, aunque laboriosos y discretos, son esenciales para comprender la dinámica de las poblaciones y diseñar estrategias de conservación efectivas. Gracias a ellos, se puede determinar si una especie está resistiendo o en declive, y se han logrado redescubrimientos de otras plantas raras, como un 'nomeolvides' en Pontevedra. Aunque el comunicado del parque no especifica la superficie actual ocupada por los 310 ejemplares ni la fecha del próximo censo, la estabilidad observada durante más de una década es un signo alentador. Sin embargo, la dependencia de esta especie de unos pocos metros cuadrados de roca caliza en Cataluña resalta la continua necesidad de vigilancia y conservación para asegurar su futuro.
