La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha emitido una preocupante alerta sobre la posible extinción local del lagópodo alpino en el macizo de Cotiella, situado en Huesca. Tras una exhaustiva investigación que abarcó 984 hectáreas y 782 horas de grabaciones sonoras, no se ha detectado ningún indicio de la presencia de esta ave desde el año 2018. Este hallazgo sugiere que la población reproductora de la especie en esta zona podría haber desaparecido por completo, lo que representa un grave síntoma de los impactos del cambio climático en los ecosistemas de alta montaña.
Detalles de la Investigación y sus Implicaciones
En el otoño de 2026, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) llevó a cabo una minuciosa investigación en el imponente macizo de Cotiella, ubicado en la provincia de Huesca. Durante esta expedición, los equipos de campo rastrearon meticulosamente 984 hectáreas, concentrándose en las áreas de Armeña y Lavasar, sin encontrar rastro alguno del lagópodo alpino. Además, se desplegaron grabadoras autónomas que acumularon 782 horas de grabaciones sonoras, pero ninguna de ellas capturó el distintivo canto de esta especie. La última vez que se registró la presencia del lagópodo alpino en esta región fue en 2018, lo que refuerza la hipótesis de su desaparición local.
Para validar la eficacia de su metodología, la FCQ instaló equipos de monitoreo en una zona de control fuera de Cotiella, donde la perdiz nival aún prospera. En este lugar, las grabadoras registraron 63 cantos de la especie, confirmando que la ausencia de sonidos en Cotiella no se debe a fallos técnicos, sino a la probable ausencia del ave. Históricamente, entre 1986 y 1999, se documentaron 11 avistamientos positivos en 20 visitas, mientras que entre 2000 y 2017, solo hubo dos. Desde 2018, a pesar de 25 visitas adicionales, no se ha encontrado ninguna evidencia de su existencia.
El lagópodo alpino (Lagopus muta), una especie boreoalpina adaptada a climas extremos y considerada una "reliquia de las últimas glaciaciones", es particularmente vulnerable a los cambios ambientales. Su plumaje blanco invernal, esencial para camuflarse en la nieve, se vuelve una desventaja a medida que la capa de nieve disminuye y los hábitats alpinos se transforman. Por esta razón, la FCQ lo ha catalogado como una "especie centinela del cambio climático". Los datos climáticos de la región revelan un aumento de la temperatura media anual de 0,414 °C por década entre 1986 y 2025, lo que representa un incremento de más de un grado y medio en casi cuatro décadas. Aunque no se puede establecer una relación causal directa, la correlación entre el calentamiento y el declive del ave es "especialmente preocupante".
Este fenómeno no es exclusivo del lagópodo alpino; otras especies, como las plantas de alta montaña de los Pirineos, también están perdiendo terreno debido al aumento de las temperaturas. Estudios recientes, como el del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), han demostrado que la cueva helada A294 de Cotiella está perdiendo hielo milenario a un ritmo sin precedentes. Además, el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático ha reportado que los glaciares pirenaicos han disminuido un 94,5% de su superficie desde mediados del siglo XIX, lo que podría convertir a los Pirineos en la primera cordillera europea sin glaciares.
La FCQ subraya la necesidad urgente de fortalecer los programas de seguimiento de las especies alpinas. Sin datos precisos de cada macizo, las extinciones locales pueden pasar desapercibidas hasta que sea demasiado tarde para actuar. La información detallada de esta investigación ha sido publicada en la web de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, en el artículo "El lagópodo alpino desaparece del macizo de Cotiella".
La desaparición del lagópodo alpino en Cotiella es un claro y sombrío recordatorio de la fragilidad de nuestros ecosistemas de alta montaña frente al avance implacable del cambio climático. Este evento no es solo la pérdida de una especie, sino una señal de alarma que nos insta a reflexionar sobre la urgencia de nuestras acciones. Como sociedad, debemos reconocer que la salud de estas aves y sus hábitats está intrínsecamente ligada a nuestro propio bienestar. Es imperativo que redoblemos los esfuerzos en la conservación, la investigación y la implementación de políticas ambientales que mitiguen el calentamiento global. La historia del lagópodo alpino en Cotiella debe servir como un catalizador para una mayor conciencia y un compromiso inquebrantable con la protección de la biodiversidad, antes de que más "centinelas" silencien su canto para siempre.
