Activistas y defensores del medio ambiente se unieron en una impresionante demostración para exigir la salvaguarda del espacio natural de Teno-Rasca en las Islas Canarias. Una gran pancarta, sostenida sobre el agua por unas cincuenta embarcaciones como kayaks y tablas de paddle surf, proclamaba el mensaje de 'Teno-Rasca no se toca', mientras más de cien personas ofrecían su apoyo desde la orilla. Esta movilización tuvo como fin primordial llamar la atención sobre la importancia de una protección eficaz para esta zona marina especial de Tenerife, que se ve amenazada por múltiples iniciativas urbanísticas y turísticas.
Las organizaciones que convocaron esta protesta han identificado hasta dieciséis proyectos y actividades que, a su juicio, representan un grave peligro para la costa suroeste de la isla y su valioso entorno marítimo. Entre las preocupaciones señaladas, destacan la construcción de hoteles y complejos residenciales, la expansión de infraestructuras portuarias y el desarrollo de campos de golf. Los ecologistas advierten que los efectos de estas obras, sumados a la contaminación ya existente, el ruido submarino provocado por el tráfico marítimo y la descarga de residuos, podrían causar un daño irreparable al delicado equilibrio de la región.
La Franja Marina Teno-Rasca, que se extiende por la totalidad de la costa suroccidental de Tenerife, es un enclave de inmensa relevancia biológica y geológica tanto para el archipiélago canario como para la Unión Europea en su conjunto. Este santuario natural, incluido en la Red Natura 2000, alberga una diversidad asombrosa, desde bancos de arena y praderas de sebadales hasta cuevas submarinas, siendo hogar de numerosas especies en peligro, como las tortugas marinas. Además, ostenta el reconocimiento de ser el primer Lugar Patrimonio de Ballenas de Europa y el tercero a nivel mundial, con la presencia de hasta veintiocho especies distintas de cetáceos. Sin embargo, esta "joya natural" también es un blanco constante de la "especulación más voraz", como denuncian los activistas.
La movilización enfatizó la urgencia de establecer una moratoria turística, detener de inmediato todos los proyectos que comprometan la conservación del área y actualizar el plan de gestión de la Zona Especial de Conservación (ZEC). Los grupos ecologistas también solicitaron que se realice un estudio exhaustivo sobre la capacidad de carga del entorno, se intensifique la vigilancia y se evalúen los impactos acumulativos de las diferentes actuaciones, evitando analizarlas de manera aislada. Según los organizadores, el "tesoro ecológico de Teno-Rasca" está en grave peligro debido a la masificación turística, los vertidos no tratados, la contaminación acústica, la pesca indiscriminada, el tráfico de embarcaciones sin control y una avalancha de grandes proyectos urbanísticos y residenciales de lujo.
Desde las laderas de la montaña de Guaza hasta Los Gigantes, la ambición de quienes solo ven el territorio como una oportunidad para enriquecerse ha puesto el foco en los escasos rincones costeros que aún permanecen sin urbanizar. Este verano, la presión ciudadana logró frenar el polémico parque temático Underwater Gardens en Punta Blanca, un proyecto que, a pesar de presentarse como una iniciativa de "restauración", en realidad habría incrementado la carga sobre la Franja Marina Teno-Rasca. No obstante, este era solo uno de los muchos emprendimientos que amenazan la región suroeste de Tenerife. Los convocantes han documentado dieciséis proyectos en desarrollo en esta área, los cuales podrían acarrear "graves consecuencias" para la biodiversidad y la comunidad local.
La población está agotada y hace un llamamiento a los responsables políticos para que pongan fin a esta situación. No podemos permitir que Teno-Rasca sea destruida, y es por eso que hoy estamos aquí: venimos a defenderlo, porque aún hay mucho que salvar, afirman las organizaciones. Las demandas de los grupos ecologistas son claras y contundentes: una moratoria turística inmediata; la paralización de todos los proyectos que ponen en riesgo la ZEC Teno-Rasca y sus alrededores; un compromiso público del Cabildo de Tenerife de no respaldar infraestructuras turísticas encubiertas de sostenibilidad para evitar el lavado de imagen corporativo; la protección integral y efectiva de toda la ZEC Teno-Rasca y la costa adyacente con los recursos necesarios, respetando las últimas zonas vírgenes de su litoral y evitando incrementar la presión humana sobre los ecosistemas marinos. Además, piden la actualización del Plan de Gestión de la ZEC Teno-Rasca que incluya un estudio de los límites y la capacidad de carga del entorno, vigilancia permanente y expulsión de empresas que no cumplan la normativa, fomento de la participación pública vinculante, revisión de los abusos en las evaluaciones de impacto ambiental, evitar la fragmentación de proyectos y un cambio de modelo que priorice la vida y el territorio sobre la especulación urbanística y el modelo de turismo masivo.
Con sus 69.489,68 hectáreas, equivalentes a casi 695 kilómetros cuadrados, la Franja Marina Teno-Rasca abarca el litoral de cinco municipios, incluyendo Buenavista del Norte, Santiago del Teide, Guía de Isora, Adeje y Arona. Declarada Zona Especial de Conservación en septiembre de 2011, esta área requiere una coordinación de actividades costeras que salvaguarde los hábitats y las especies que motivaron su inclusión en la Red Natura 2000. Los ecologistas instan a un cambio de modelo que valore la vida y el territorio por encima de la especulación inmobiliaria y el turismo masivo, protegiendo así este invaluable patrimonio natural para las futuras generaciones.
