El Estado chileno avanza con paso firme en la protección de su invaluable patrimonio natural, gracias a una generosa nueva aportación de la Fundación Rewilding Chile. Esta colaboración público-privada permitirá la sustancial ampliación del futuro Parque Nacional Cabo Froward, elevando su extensión a una impresionante superficie de casi 183 mil hectáreas, en la recóndita región de Magallanes. Este esfuerzo conjunto subraya el compromiso gubernamental con la salvaguarda de uno de los ecosistemas más preciados y biodiversos del país, promoviendo la conservación para las generaciones venideras.
Detalles Cruciales para la Creación del Parque Nacional Cabo Froward
El día martes, en el Palacio de La Moneda, se formalizó un trascendental Protocolo de Acuerdo Complementario, marcando un hito en la creación del Parque Nacional Cabo Froward. En este significativo evento, participaron destacadas figuras como Catalina Parot Donoso, Ministra de Bienes Nacionales; Francisca Toledo Echegaray, Ministra del Medio Ambiente; Tomás Saratscheff Bosch, Director Nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP); Kristine Tompkins, Presidenta de la Fundación Rewilding Chile, y Carolina Morgado, Directora Ejecutiva de la misma fundación.
La nueva donación comprende 22.333 hectáreas, que se suman a las 127.302 hectáreas ya entregadas al Fisco por la Fundación Rewilding Chile y a los terrenos fiscales previamente destinados a la conservación en Río Batchelor y Cabo Froward desde 2006. Con esta integración, la extensión total del parque alcanzará aproximadamente 183.000 hectáreas, todas bajo un régimen de protección y administración estatal.
La Ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, enfatizó que este proyecto refleja el compromiso del Gobierno con la creación de áreas protegidas y la conservación del patrimonio natural. Por su parte, la Ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, resaltó la importancia de proteger ecosistemas únicos como los bosques subantárticos y las turberas, cruciales para la captura de carbono, y anunció que el proceso se encuentra en etapa de consulta indígena, buscando una protección permanente y respetuosa con las comunidades.
Kristine Tompkins, Presidenta de Rewilding Chile, destacó la contribución global que este parque nacional representa frente a la crisis climática y la extinción de especies, mientras que Carolina Morgado, directora ejecutiva, subrayó el potencial del parque para impulsar el desarrollo económico regional y valorizar el patrimonio natural y cultural, especialmente el del pueblo kawésqar.
Este futuro parque resguardará un complejo mosaico de ecosistemas, incluyendo antiguos bosques subantárticos con el ciprés de las Guaitecas (la conífera más austral) y vastas extensiones de turberas. Además, es un hábitat vital para el huemul y alberga el sitio de nidificación más austral del canquén colorado, ambos en peligro de extinción. El área también posee una profunda importancia histórica y cultural como territorio ancestral del pueblo kawésqar y paso estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico. Se anticipa que el parque generará oportunidades significativas para el turismo de naturaleza y servicios locales, complementándose con la Ruta Patrimonial Cabo Froward.
Este notable proyecto es el resultado de una fructífera colaboración entre el Ministerio de Bienes Nacionales, el Ministerio del Medio Ambiente, el SBAP y la Presidencia de la República con la Fundación Rewilding Chile. Representa un modelo ejemplar de gestión público-privada, aprovechando de manera estratégica el suelo fiscal. El proceso de creación del parque incluye una consulta indígena, garantizando el cumplimiento de la normativa vigente.
Este ambicioso proyecto de conservación en Cabo Froward no es solo una extensión territorial; es una declaración poderosa sobre el valor intrínseco de la naturaleza y el compromiso de Chile con un futuro sostenible. La sinergia entre entidades gubernamentales y una fundación privada, como Rewilding Chile, establece un precedente inspirador para la acción climática y la protección de la biodiversidad a nivel mundial. Nos invita a reflexionar sobre cómo la colaboración puede trascender barreras y generar un impacto duradero en la preservación de nuestro planeta, ofreciendo a las futuras generaciones no solo un legado natural, sino también un modelo de cómo la voluntad política y la filantropía pueden unirse para un bien mayor. Es un llamado a reconocer que, en la era de la crisis climática y la pérdida de especies, cada hectárea protegida es una victoria para todos.
