En 2025, la Unión Europea exhibió una notable fortaleza en el mercado de la energía eólica, registrando un incremento del 10,8% en la venta de aerogeneradores, alcanzando los 3.100 millones de euros en exportaciones globales. Este éxito contrasta drásticamente con la situación de los paneles solares, donde el bloque se vio obligado a gastar 8.000 millones de euros en importaciones, con una abrumadora dependencia de China, que suministró el 98,6% de estos componentes. Esta disparidad revela la capacidad de producción europea en el sector eólico, mientras que en la tecnología fotovoltaica, la región se inclina hacia una dependencia casi total de los fabricantes asiáticos.
El informe de Eurostat destacó que, entre los productos ecológicos analizados (aerogeneradores, paneles solares y biocombustibles líquidos), el sector eólico es el motor principal de las exportaciones de la UE. El volumen de ventas de turbinas también aumentó significativamente, un 9,5%, indicando que el crecimiento no solo se debe a un aumento de precios, sino también a una mayor cantidad de equipos vendidos. El Reino Unido emergió como el principal cliente de estas turbinas, acaparando el 31% de las exportaciones, seguido por Estados Unidos (24%), Taiwán (12%) y Turquía (11%). En contraste, las importaciones de turbinas por parte de la UE fueron mucho menores, situándose en 700 millones de euros, lo que se traduce en un superávit comercial de 2.400 millones de euros para Europa en este segmento, un dato relevante en el contexto actual del debate sobre la industria verde.
La situación es diametralmente opuesta en el mercado de paneles fotovoltaicos. Aunque las importaciones cayeron un 27,7% en valor, hasta los 8.000 millones de euros, el volumen solo disminuyó un 4%, lo que sugiere una reducción en el precio unitario de los paneles importados. China se consolidó como el proveedor dominante, lo que plantea preguntas sobre el origen de los paneles instalados en los hogares europeos. Las exportaciones europeas de paneles solares fueron mínimas, apenas 500 millones de euros, con una disminución del 23,6% en valor, a pesar de un leve crecimiento del 2,6% en volumen. Incluso en el sector eólico, donde la UE es fuerte, se observa una creciente influencia china, con un aumento del 40,6% en el valor de las importaciones de aerogeneradores y un 69% en volumen, lo que indica que China está ganando terreno.
La fortaleza industrial de Europa en el sector eólico se concentra principalmente en el norte. Empresas como Siemens Gamesa fabrican palas de aerogenerador de 115 metros en Dinamarca y Francia, y ensamblan las góndolas en Alemania. Estas palas, más largas que un campo de fútbol, están diseñadas para turbinas marinas de alta potencia, como la SG 14-236 de 14 megavatios. La UE ha invertido significativamente en estos proyectos, aportando 69,8 millones de euros a través de su Fondo de Innovación. Además, se están llevando a cabo avances en sostenibilidad, como la fabricación de turbinas con acero verde y palas reciclables, así como la apertura de plantas de reciclaje de palas en España.
Es fundamental señalar que las cifras presentadas por Eurostat se basan en valores monetarios y volúmenes, no en megavatios, lo que limita la comprensión de la capacidad energética real. Además, una parte considerable de las importaciones y exportaciones de turbinas carece de un país de origen o destino específico por razones de confidencialidad. Los biocombustibles líquidos, el tercer producto verde analizado, también experimentaron una disminución en las compras y ventas. En resumen, la UE importó productos de energía verde por 11.400 millones de euros y exportó por 4.600 millones de euros. Si bien la industria eólica compensa parte de este déficit, la dependencia de los paneles solares de China sigue siendo un desafío clave para la autonomía energética europea.
