Europa ha marcado un hito significativo en la restauración de sus ecosistemas fluviales, con la eliminación de 603 presas y barreras en 21 países durante el año 2025. Esta cifra, que representa un nuevo récord continental, ha permitido reconectar más de 3.740 kilómetros de cauces fluviales, impulsando la salud y biodiversidad de los ríos. Sin embargo, este progreso no está exento de desafíos, ya que cada proyecto de demolición requiere una meticulosa planificación y la superación de obstáculos burocráticos y financieros.
Avance Europeo en la Restauración Fluvial: Hitos y Desafíos
En el año 2025, el continente europeo dio un paso gigantesco hacia la recuperación de sus ríos, logrando un récord histórico al desmantelar 603 presas y barreras artificiales. Esta hazaña, documentada en el informe anual de Dam Removal Europe, superó en un 11% las cifras del año anterior, liberando más de 3.740 kilómetros de vitales conexiones fluviales a través de 21 naciones.
Las barreras eliminadas no son únicamente grandes represas. De hecho, la mayoría son infraestructuras más pequeñas, como pasos de agua bajo caminos (que representan la mitad de las intervenciones) y azudes (un 31%), mientras que las presas propiamente dichas constituyen solo un 10%. Sorprendentemente, el 78% de estas estructuras medía menos de dos metros de altura y apenas un 5% se utilizaba para la generación de energía hidroeléctrica.
Entre los países más activos en esta iniciativa, Suecia lidera la lista, seguida de cerca por Finlandia y España, que también ha realizado significativas contribuciones, como la retirada de dos azudes en el río Zumeta, ilustrando un ritmo de más de una barrera y media eliminada por día en el continente.
A pesar del entusiasmo, la realidad es que cada demolición es el resultado de meses o incluso años de exhaustivos estudios y gestiones de permisos. Un claro ejemplo de estos desafíos se observa en el Gran Valle del Côa, al norte de Portugal. Aquí, dos antiguas presas provisionales, vestigios de una obra abandonada en la década de 1990 tras el descubrimiento de arte rupestre paleolítico, están listas para ser retiradas. Esta acción reconectaría los ríos Côa y Massueime con el Duero, restaurando unos 50 kilómetros de flujo fluvial y protegiendo el valioso patrimonio arqueológico, reconocido por la UNESCO, de futuras crecidas. A pesar de la viabilidad técnica, ecológica y social confirmada, la iniciativa espera la asignación presupuestaria por parte del Gobierno portugués, con esperanzas de que se concrete en los presupuestos de 2027.
Otro caso que ilustra la complejidad es el de los Apeninos centrales en Italia, donde la organización Rewilding Apennines invirtió aproximadamente tres años en obtener los permisos necesarios para remover cinco barreras del río Giovenco en 2024. Este proceso requirió la aprobación de múltiples entidades, incluyendo ayuntamientos, la región, un parque nacional y autoridades de patrimonio. La eliminación de estas barreras reconectó 11 kilómetros del río, y un año después, en septiembre de 2025, una presa de 30 metros de largo en el río Liri, tributario del Giovenco, también fue derribada, subrayando la importancia de una gestión integrada de estudios y proyectos para agilizar el proceso.
En los Cárpatos del Sur, Rumanía, Rewilding Romania ha identificado 82 barreras artificiales en cinco cuencas, priorizando la eliminación de diez azudes antiguos en el río Ramna. Estos azudes, construidos en los años setenta para controlar la erosión, impiden el acceso de las truchas a sus zonas de cría río arriba, afectando gravemente la población juvenil. La concienciación sobre este impacto, especialmente entre la población local, ha generado un apoyo creciente para la remoción, reflejando cómo la reconexión fluvial puede restaurar la vida acuática, como se observó en Estados Unidos tras la mayor demolición de presas de su historia, que facilitó el regreso del salmón.
El Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la UE establece la ambiciosa meta de recuperar al menos 25.000 kilómetros de ríos de flujo libre para 2030. Aunque el ritmo actual es prometedor, con 3.740 kilómetros reconectados anualmente, el objetivo requeriría casi siete años de trabajo constante para ser alcanzado. El informe también advierte sobre una posible tendencia a la disminución de la ambición ambiental, especialmente ante el reexamen de la Directiva Marco del Agua, destacando que las leyes de agua y naturaleza han sido motores cruciales para estos avances.
El propio informe reconoce que el conteo de barreras eliminadas es un proceso lento, con kilómetros reconectados solo confirmados para 198 de las 603 estructuras, sugiriendo que la cifra real de reconexión podría ser significativamente mayor. Además, la financiación sigue siendo un factor crítico, como lo demuestra la incertidumbre sobre la fecha de eliminación de las ataguías del Côa, cuya ejecución depende de presupuestos futuros.
Estos esfuerzos colectivos demuestran un compromiso creciente con la restauración fluvial, pero también resaltan la necesidad de una mayor coordinación, financiación y un marco regulatorio robusto para alcanzar las ambiciosas metas de reconexión y revitalización de los ríos europeos.
La noticia de la eliminación de cientos de presas y barreras en Europa en 2025 es una fuente de profunda inspiración y esperanza. Nos enseña que, a pesar de los desafíos burocráticos y económicos, la voluntad de restaurar nuestros ecosistemas fluviales puede prevalecer. La revitalización de estos cauces no solo beneficia a la vida silvestre, como las truchas del río Ramna, sino que también enriquece las comunidades humanas al reconectar a las personas con la naturaleza y su patrimonio cultural. Es un recordatorio potente de que la persistencia en la protección del medio ambiente rinde frutos tangibles, y que cada río liberado es un paso hacia un futuro más sostenible y equilibrado para todos.
