España ha sido testigo de un impresionante fenómeno natural: la migración de más de 18.000 grullas comunes en tan solo una semana, desde el 19 hasta el 25 de octubre. Este flujo migratorio representa un momento crucial en el ciclo anual de estas aves, que se desplazan masivamente hacia sus destinos invernales en las regiones meridionales y occidentales de la península. Los datos, recopilados en el boletín semanal de seguimiento, revelan una actividad intensa y coordinada de estas majestuosas criaturas aladas.
Detalles de la majestuosa migración aviar en España
En el corazón del otoño de 2026, entre los días 19 y 25 de octubre, España se convirtió en el escenario de una significativa migración de grullas comunes. Según informaciones proporcionadas por José Antonio Román, coordinador del censo nacional de grullas, se contabilizaron al menos 18.030 ejemplares. Extremadura lideró las cifras, albergando a 4.370 de estas aves, seguida por Castilla-La Mancha con 4.034 y Aragón con 3.511. También se registraron importantes poblaciones en la Comunidad de Madrid (2.106) y Castilla y León (1.243).
A nivel provincial, Badajoz se destacó con 2.226 grullas, mientras que Cáceres y Teruel registraron 2.144 cada una, y Madrid 2.106. Otras provincias con notables avistamientos incluyeron Toledo (1.395), Ciudad Real (1.187), Zaragoza (1.026) y Guadalajara (878). Áreas como Cuenca (571), Huesca (341), Navarra (367), Salamanca (769) y Zamora (243) también contribuyeron a este impresionante recuento.
Uno de los puntos álgidos de esta migración fue la laguna de Gallocanta, situada entre Zaragoza y Teruel. Los días 21 y 22 de octubre, este humedal presenció la salida de miles de aves en su trayecto migratorio, con estimaciones de hasta 4.500 y 4.000 grullas respectivamente. En Extremadura, el embalse de Los Canchales, en Badajoz, acogó a 400 ejemplares el día 19 y a 246 el día 24, mientras que el embalse de Borbollón, en Cáceres, fue el lugar de descanso nocturno para 185 grullas el 20 de octubre. Estos datos subrayan la importancia de las zonas extremeñas como paradas esenciales para las aves que se dirigen hacia el oeste y el sur.
El Azud de Riolobos, en Salamanca, también mostró un aumento significativo, pasando de 226 aves el 19 de octubre a 564 el día 24. En la Comunidad de Madrid, El Pardo fue un punto clave, con 300 grullas observadas durante la noche y al amanecer del día 20, además de otros grupos avistados al día siguiente.
Castilla-La Mancha, con sus 4.034 ejemplares, tuvo a Toledo a la cabeza (1.395), seguida por Ciudad Real (1.187), Guadalajara (878), Cuenca (571) y Albacete (3). Registros específicos de esta región incluyen las 500 grullas de las Tablas de Daimiel el 21 de octubre y las 800 que descansaron en la laguna de Peña Hueca, en Toledo, el día 24. El boletín detalla observaciones que van desde aves en pleno vuelo migratorio hasta grupos alimentándose y concentraciones en dormideros, destacando pasos nocturnos y la continuidad del desplazamiento tras la primera oleada migratoria.
Este evento migratorio anual nos recuerda la interconexión de los ecosistemas y la importancia de preservar los hábitats naturales. La llegada de estas grullas, con su característico grito, simboliza la resiliencia de la naturaleza y nos invita a reflexionar sobre nuestro papel en la conservación de estas maravillas. Cada ave que cruza nuestros cielos es un testimonio viviente de la necesidad de mantener rutas migratorias seguras y entornos saludables para las generaciones futuras.
